viernes, 22 de junio de 2012

Abstracción, color y espiritualidad. Proyecto siete + dos.



Este mes quisiera recomendarles ampliamente el volumen Abstracción, color y espiritualidad, obra en que culmina el trabajo de las siete pintoras alumnas del Taller Alternativo de Pintura Herlinda Sánchez Laurel Zúñiga (TAP/ HSLZ), fundado en 1995, caracterizado por su enfoque académico y práctica artística experimental. La presentación del libro y las obras de las pintoras, a la que pude asistir, se realizó en el Centro Cultural Casa Lamm y en la antigua Academia de San Carlos, donde se encuentra actualmente la exposición de las obras. 

Las obras que componen este trabajo se inscriben en una crítica al arte contemporáneo, signado por intereses mercantiles e institucionales. Las obras que componen el trabajo pictórico del Proyecto siete + dos reclaman su derecho a existir en el ámbito creativo y un sistema artístico caracterizado por el marketing e imposición de criterios artísticos. Blanca González Rosas, crítica de arte, nos dice, en la presentación de la obra, que el Taller Alternativo asumió el reto de construir una propuesta alterna que relaciona a la acción pictórica con el desarrollo de la conciencia, explorar categorías marginadas del escenario artístico, así como vincular el proceso creativo con la espiritualidad, belleza, color e imaginario femenino. 


La Maestra Herlinda Sánchez, pintora y académica de la Escuela Nacional de Artes Plásticas, define a su taller como un espacio de experimentación e investigación sobre la enseñanza de la pintura, conjugando contenidos teóricos con nivel universitario, la instrucción, técnica y práctica del oficio de la pintura con la meditación y el fortalecimiento de la conciencia, por lo que se busca una expresión espiritual mayor en la obra plástica. Los conceptos pictóricos centrales de la enseñanza en el taller son la abstracción, el expresionismo abstracto y el informalismo. 

El grupo de siete pintoras, alumnas del TAP/HSLZ, experimentan con los campos cromáticos, tonos, líneas y abstracciones que van de lo sosegado y oscuro a lo lumínico y estridente, expresión de emociones, silencios, gestos, voces y recuerdos. Particularmente me gustaría mencionar la obra de María Luisa Moncayo, quien elaboró un discurso en la antigua Academia de San Carlos como representante del grupo de pintoras. En el volumen la obra de M. L. Moncayo es caracterizada como expresiva y sombría en su vocabulario cromático, caracterizado por un lenguaje abstracto y una poética centrada en el matiz, en el que cada color, tono y registro se refiere a una idea concreta: espiritualidad y trascendencia, tristezas que no se olvidan, emociones contenidas. María Luisa Moncayo es definida como una pintora con conciencia social, así como una lectora voraz de literatura, filosofía, historia del arte y sociología.

María Luisa Moncayo. Crepitación interior, 2012. Acrílico sobre tela.
La Maestra Herlinda Sánchez Laurel Z. nos dice respecto a la obra de M. L. Moncayo: “Un logro poético. Moncayo trabaja y trabaja analizando, deslizando por su sensibilidad su conocimiento y nos entrega, dentro del abstraccionismo, diversas poéticas enlazadas al simbolismo del color, a la evocación de una forma que pretendiera hacer aterrizar al espectador para que no se pierda, si no quiere, o para que termine de volar si se entrega a disfrutar de los mensajes estéticos y llenos de poesía de esta peculiar artista, contadora de origen y ensambladora de sueños en la actualidad”.